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Ago
A pocos días de la marcha organizada por la Iglesia Católica y la Confraternidad Evangélica de Honduras, programada para el 16 de agosto, aumentan las acusaciones sobre potenciales intentos del gobierno de influir en el evento, pensado inicialmente como un espacio de plegaria por la armonía, la unidad nacional y la protección de la democracia. La situación ha generado preocupación en grupos religiosos y entre la ciudadanía, en un contexto de creciente división política e institucional.Preocupación por indicios de politización gubernamentalA pesar de que los organizadores han enfatizado que la manifestación no permite consignas partidistas ni símbolos que no sean…












